lunes, 23 de septiembre de 2019

Ensayo sobre el pecado original: el conocimiento de sí mismo


Luis Enrique Peñuelas Carrillo
haguen1386@hotmail.com


El pecado original es el conocimiento. El conocimiento hizo al ser humano mirar hacia sí mismo. Así, se volcó hacia su pensamiento y desarrolló un tiempo interno, subjetivo, el tiempo del inconsciente, que se desconecta del tiempo infinito. El tiempo interno, subjetivo, trae consigo patologías, porque el ser humano busca solucionar conflictos psíquicos, desde sus mismos recursos, sin un referente exterior a Sí Mismo, que le certeza a su obsesión, compulsión, histeria, hipocondría, paranoia, fobia... El tiempo subjetivo, es el tiempo inconsciente que no tiene tiempo, y espacio, revolviendo todo en un sin tiempo, en diversos espacios (como la obra de Picasso, donde todo está en un mismo espacio mezclado). El ser humano ensimismado se contrae hacia un diálogo incansable consigo mismo, y lo mantiene en el terreno de la fantasía psíquica. Para Freud, el peor de los males de la humanidad, es la fantasía, porque lo aleja del principio de realidad; el deseo es infinito e insatisfactorio, por lo que el ser humano queda atrapado en una fantasía, en la que va detrás de un fantasma inalcanzable. Así, desarrollará su aparato psíquico, con una instancia llamada superyó, que le dictará las normas de su sociedad, filtradas a través de su familia, en donde esa instancia brindará defensas conscientes, que no permitirán hablar al inconsciente.
La serpiente es símbolo de realidad. Cuando Dios expulsó a Adán y Eva, por haber comido del fruto prohibido, el conocimiento de sí mismo, por un lado, a ella la condenó a ser dominada por el hombre, es decir, el aparato psíquico de la mujer estaría en conflicto permanente por cuestiones relacionadas con su posición de dominada frente al hombre: histeria y neurosis obsesiva; al hombre, su conflicto psíquico le caracterizaría por el trabajo excesivo para ganar el pan de cada día, para la mujer y para él: neurosis obsesiva. Así, estarían en el denominado principio de la realidad que plantea Marcuse, en donde no queda lugar para la satisfacción del deseo, sino para las obligaciones que la sociedad normaliza conforme a una concepción de normalidad, lo que se espera: allí queda la obligación de un resultado productivo que deje ganancia monetaria; el principio de realidad reprime el deseo alrededor de lo que un conjunto espera conforme a una normalidad.

Ambos, se encontrarían así en diferentes ámbitos de dominación, la mujer frente al hombre, como aquella que aguanta la violencia que le ejerce, como fue el caso de una chica que viajaba en el metro Pino Suárez, el 11 de febrero a las 3pm aproximadamente, con otros dos hombres, cuando ella se subió, uno de ellos se colocó frente a ella, y otro detrás, rodeando su cuerpo, para protegerlo de los demás, yo me encontraba detrás de él; él le jaló el cabello, sujetando su “colita de caballo” e hizo que su cabeza se empujara hacia en frente, la reacción de la chica fue una mirada entre neutra y sonriente, como fingiendo que le gustaba que le jalaran así el cabello y por consiguiente la cabeza; eso se repitió otras ocasiones; el hombre que se encontraba frente a ella, le dijo “¿te gusta que te peguen verdad?” y ella respondió como con un tono excitado “ay si”. La mujer desarrolló un conflicto psíquico que le permite lidiar con la dominación del hombre, a través del placer de su violencia. La serpiente es la realidad que permite que el conocimiento de sí mismo, desarrolle conflicto psíquico, en cada sexo, así, la mujer podrá lidiar con la violencia del hombre a través del placer, y el hombre podrá lidiar con largas jornadas de trabajo no remunerado, como proletariado o cognitariado, a través de la neurosis, la cual le permitirá aceptar la prohibición de manera estoica, con ligeras escapadas a ella; así, el hombre trabajará largas jornadas de trabajo como explotado por el patrón, con pequeños días diseñados para que se escape brevemente de la prohibición, y tenga la fantasía de que se salió de ese continuo y casi permanente ciclo.
El fruto prohibido trajo consigo conflicto psíquico, al carecer de una ayuda externa, que no viniera de sí mismo. Con la ingesta del fruto prohibido, viraron hacia el conocimiento: despertaron ellos mismos sabiendo quienes eran ellos mismos. Se despertó la noción acabada de un conocer. Paradójicamente, el inconsciente representa el permanente no conocer, no conocer-se. Ser dominada por el hombre a través de la violencia, y ser dominado por el patrón, a través del trabajo explotado, es estar en la condición del pecado original, que sería encontrarse en la realidad, símbolo de la serpiente. La condición del pecado original dada por el conocimiento de sí mismo encierra en un ciclo que mantiene en una compulsión a la repetición. Hay un torno entre el me conozco de manera terminada y certera, con un no me conozco del inconsciente, que hace al sujeto virar a repetir y repetir lo repetido: estar en un conjunto de compulsiones que llevan a la repetición. Se trata de un círculo vicioso formidable dado por el estado de realidad del pecado original, en donde el hombre domina a la mujer, a condición de llevarle el pan, con el sudor de su frente.

2 formas de religión: revelada y natural

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