El signo es "todo aquello que nos remite a una naturaleza distinta de sí misma", según San Agustín. Es decir, el signo tiene la cualidad de llevar a un lado diferente de donde se encuentra la sustancia de la cosa. El ser humano tuvo la cualidad de estar en un lado diferente del lugar de donde estaba con Dios, el cual era perfecto. Así, el ser humano se volvió imperfecto, por estar en un lugar imperfecto, debido al uso del signo. La manzana es el signo lingüístico.